A continuación compartimos el discurso del decano de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos durante la entrega oficial del nuevo pabellón de Letras.
En la facultad de Letras siempre hemos defendido el modelo de la universidad pública de calidad que contribuya a la democratización de la sociedad y fortalezca la ciudadanía. Es decir, por una educación dedicada al bien común y la transformación. En ese marco, pugnamos por reposicionar las humanidades, las artes y el pensamiento crítico.
Nos encontramos en una sociedad que privilegia el productivismo y el consumismo, esto ha provocado un repliegue de nuestros saberes. Frente a esta situación, por un lado, estamos consolidando un ecosistema creativo, como lo prueba la primera obra de teatro profesional que se estrenará en pocas semanas en el Teatro Mario Vargas Llosa de la Biblioteca Nacional del Perú. Por el otro, proponemos una investigación académica, libre de las lógicas del productivismo y el burocratismo, regida por la integridad académica, la relevancia y la pertinencia social.
Este nuevo pabellón de cuatro pisos y dos sótanos está dedicado a servicios de aprendizaje e investigación, que complementarán las actividades académicas del pregrado y del posgrado. Este espacio albergará un centro de recursos de aprendizaje e información, la anterior sede de la biblioteca de Letras, el archivo de la facultad, la unidad de investigación, un set de televisión y tres amplios ambientes exclusivos para estudiantes. Los profesores y los miembros de los grupos de investigación podrán trabajar con comodidad y con los recursos adecuados en módulos de uso múltiple.

Nada en San Marcos es fácil. Esta obra es fruto de casi dos décadas de trabajo de varias gestiones decanales y rectorales. Quiero recordar aquí a Martha Barriga, Marco Martos, Carlos García-Bedoya, José Carlos Ballón y Gonzalo Espino. Este último, en trabajo conjunto con la señora rectora Jerí Ramón, fueron los actores decisivos para la culminación de una obra anhelada por varias generaciones de estudiantes y profesores. El arquitecto Martín Fabbri supervisó la obra por años y contribuyó con la verificación de la calidad del diseño final.
Como se sabe, la tradición es una construcción social activa, cambiante y conflictiva. Una cultura común que se forja en el tiempo. Este edificio cristaliza con su moderno y atractivo diseño arquitectónico un hito en la tradición de la comunidad de Letras. La nuestra es una facultad muy antigua, pues su germen estuvo en la primigenia facultad de Artes, poco después de la fundación de nuestra universidad en 1551. Poco más de tres siglos después, se asume el nombre de facultad de Letras, un importante decano fue el médico y educador liberal Sebastián Lorente. De esta facultad se desprendieron luego las Facultades de Educación (1946), Ciencias Sociales (1984) y Psicología (1988).
Esta mañana no celebramos la entrega de una mera obra material, sino el fortalecimiento de nuestra comunidad empeñada en el aprendizaje y la investigación de las humanidades y las artes. Nosotros reafirmamos con este nuevo pabellón el porvenir y la esperanza en las humanidades, la terca apuesta por el pensamiento crítico, la lectura intensa y la escritura humana. Este nuevo espacio será un baluarte contra la estandarización tecno-capitalista de la universidad, y el imperio de la banalidad que nos asedia desde las redes sociales. También queremos que sea un espacio de innovación y creación de políticas que enfrente la destrucción de lo público, buscamos crear valor para todos, pues somos una universidad pública, laica y comprometida con los que solamente tienen la riqueza de su talento. Ese es el sello de San Marcos.
La facultad de Letras tiene una rica y larga historia. Mario Vargas Llosa, el único Nobel del Perú, estudió Literatura aquí. Por ello, confiamos en que nuestras próximas figuras ilustres sanmarquinas estudien, piensen y escriban en estas hermosas instalaciones.
Gracias.