Historia

Historia de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas
Los orígenes de la actualmente denominada «Facultad de Letras y Ciencias Humanas» se encuentran en la misma fundación de la Universidad de San Marcos, la cual fue instituida, bajo el nombre de «Real Universidad de la Ciudad de los Reyes», conforme a la «Real Cédula de Fundación» emitida, el 12 de mayo de 1551 en Valladolid. Teniendo como sede provisional los claustros del Convento del Santísimo Rosario de la orden de los dominicos, la institución comenzó su vida académica con el funcionamiento de las facultades de Teología y de Artes, siendo esta última el antecedente directo de nuestra actual facultad. En estos inicios, operó bajo el nombre de «Facultad de Artes», y sus maestros y estudiantes eran conocidos genéricamente como «artistas» o «filósofos». En el sistema universitario virreinal, sus estudios constituían una etapa propedéutica y un requisito obligatorio para quienes aspiraban a cursar Teología, Leyes (Derecho Civil), Cánones o Medicina. Su plan de estudios, estructurado definitivamente en las Constituciones de 1581, tenía como misión fundamental la enseñanza de la Filosofía a través de las materias de Súmulas, Lógica y Filosofía (Metafísica), así como la de Filología Latina y la pionera cátedra de Lengua Índica o Quechua.
La vida académica de la facultad estuvo estrechamente vinculada a los recintos que ocupó durante su progresiva consolidación institucional. La universidad, reconocida bajo el sobrenombre de «San Marcos» la mayor parte de su historia, fue originalmente concebida como la «Real Universidad de la Ciudad de los Reyes». Tras la primera reforma universitaria del Perú y América en 1571, la institución se trasladó en 1574 a un local propio en San Marcelo, ocupando un antiguo convento abandonado por la orden de los agustinos. Fue allí donde, mediante un sorteo, adoptó de manera definitiva el nombre del evangelista San Marcos. Al resultar poco conveniente este espacio, por encontrarse alejado del centro de la incipiente capital, el virrey Francisco de Toledo promovió una nueva mudanza. Por este motivo, el 12 de octubre de 1576, la universidad adquirió y se trasladó al local de San Juan de la Penitencia, situado en la actual Plaza de la Inquisición (o Plaza Bolívar), el cual se convirtió en la sede definitiva de la Facultad de Artes por casi tres siglos, pues permaneció en dicho recinto hasta 1867.
Durante la etapa republicana, la facultad modificó su nombre en varias ocasiones, en concordancia con los marcos legales de la época y el interés por alcanzar una consolidación universitaria, por lo cual se alejó definitivamente de los antiguos moldes coloniales. A mediados del siglo XIX, el «Reglamento de Instrucción» (1850) de Ramón Castilla la denominó «Facultad de Filosofía y Humanidades», con la propuesta de incorporar en la currícula académica asignaturas como Historia, Literatura y Economía Política. La organización definitiva de la facultad se llevó a cabo en 1866 debido a las labores de su primer decano, el eclesiástico arequipeño Juan Gualberto Valdivia. A la par de esta renovación, en 1867, la institución comenzó su traslado al histórico local del Colegio de San Carlos —la actual Casona del Parque Universitario—. Posteriormente, el «Reglamento General de Instrucción Pública» (1876) de Manuel Pardo la tituló oficialmente «Facultad de Letras», lo que modernizó y consolidó los estudios impartidos.
El siglo XX trajo consigo un proceso de intensa especialización y diversificación académica. La «Ley Orgánica de Instrucción» de Eduardo López de Romaña (1902) la designó como «Facultad de Filosofía y Letras». Durante el gobierno de Augusto B. Leguía, la «Ley Orgánica de Enseñanza» (1921) le otorgó el título de «Facultad de Filosofía, Historia y Letras», diversificando por primera vez el doctorado en esas tres especialidades independientes. Aunque el posterior «Estatuto Universitario» (1928) retomó el nombre de «Facultad de Letras» y en el gobierno de Óscar R. Benavides se restauró la denominación anterior, la institución experimentó una transformación estructural al integrarse con la Sección de Pedagogía —creada en 1925 por iniciativa del decano Luis Miró Quesada—. De esta manera, más adelante, la «Ley Orgánica de Educación Pública» (1941) de Manuel Prado elevó la pedagogía al rango de cofacultad y amplió su denominación a «Facultad de Letras y Pedagogía». No obstante, el 24 de abril de 1946, durante el gobierno de José Luis Bustamante y Rivero, el «Estatuto Universitario» separó ambas disciplinas, lo cual implicó la creación independiente de la Facultad de Educación y el retorno al nombre original de «Facultad de Letras». Emancipada nuevamente y bajo el decanato de Luis Alberto Sánchez, la facultad orientó sus estudios hacia una profundización específica fundando institutos fundamentales, como el de Antropología por Julio C. Tello, el de Etnología por Luis E. Valcárcel y el de Historia por Jorge Basadre. Tras su mudanza definitiva a la Ciudad Universitaria en 1962, finalmente, en 1965, durante el gobierno de Fernando Belaúnde Terry y el decanato de Augusto Tamayo Vargas, adoptó el nombre de «Facultad de Letras y Ciencias Humanas», lo cual reflejó un radio de misión cultural mucho más amplio que se mantiene hasta la actualidad.
